Voleibol promueve la llegada de más árbitros para sus ligas

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Ser hombre o mujer, no es razón para poder ejercer o no una profesión u oficio y eso lo tiene bien claro la Federación Costarricense de Voleibol y los responsables arbitrales de la misma.

La capacidad, disposición, rendimiento y valentía son algunos de los aspectos necesarios para poder ser árbitro en el voleibol de Costa Rica, donde el pago no es del todo bueno, los insultos van y vienen y sobre todo sea cual sea el resultado el árbitro es el culpable a criterio de unos y otros.

Con un panorama tan complicado, son pocas las personas nuevas que se atreven a dirigir, de ahí que la renovación sea lenta.

Aún así, la Federación Costarricense de Voleibol procura brindar oportunidades a quienes desean entrar en el mundo del referato, no importa el género, las oportunidades son las mismas y el proceso inicia siendo anotadores, líneas, árbitro dos y finalizan asumiendo la mayor responsabilidad al subir como primer réferi.

Quienes ya cumplieron ese proceso son Cinthya Hernández y Tatiana Villalobos, dos damas árbitras internacionales y de gran respeto en toda la región.

Justamente, el fin de semana anterior ambas fueron las encargadas de dirigir el primer juego de la final masculina entre San José y Atenas, demostrando su temple en un partido de trámite difícil al estar en disputa el título y el orgullo por la supremacía en el voleibol tico, dos equipos aguerridos y con jugadores de trayectoria que pretenden influir en la toma de decisiones.

Con esta designación, la FECOVOL da un paso más en la búsqueda de la equidad de género, enviando señales que en el voleibol “mandan las mujeres” y no ocurre como en otras disciplinas donde juegos masculinos no son arbitrados por damas justificando la decisión de una u otra manera.

La toma de decisiones en un juego de voleibol es de milésimas de segundo, ser árbitro o árbitra es de valientes y queremos compartirle un pensamiento del Sr. Jorge Villalobos Bastos sobre esta difícil misión que solo pocos asumen el reto de enfrentar.

“PERDÓN POR SER ÁRBITRO”.

Perdón Madre mía, si he escogido una profesión digna como árbitro, siendo que yo al igual que un árbitro profesional aplico las mismas reglas, siéntete tranquila madre porque también en cada juego me recuerdan que soy tu hijo, pero madre mía se que estarás enviando mil bendiciones e implorando a Dios que tú hijo como un humilde árbitro salga triunfante.

Perdón Padre mío, se que tu no habrías querido que alguno de tus hijos hubiese escogido una difícil profesión de ser árbitro, se que tal vez pensarás que estaré en una difícil situación como recibir golpes, amenazas y que curioso siempre me recuerdan a mi madre, pero ¿por qué no a ti? pero sabes padre con tus valores y bendiciones llegaré a buen término.

Perdón Amada mía, porque me conociste como árbitro, se que sacrifico fines de semana a tu lado y al lado de nuestros hijos, pero amor, déjame demostrar que sigo vivo al deporte como árbitro, pero con tu apoyo incondicional y amor de esposa saldré victorioso y bendecido.

Perdón Hijo (a), si tus amigos con algún comentario te hacen sentir mal porque soy árbitro, a lo mejor me señalen por esta humilde profesión, pero quiero que sepas que llevo los valores que yo te inculco, y siéntete orgulloso de este muy humilde padre tuyo que es árbitro.

Perdón Hermano mío, si alguna vez me toca ser árbitro y tú jugador, pero discúlpame que dentro del terreno de juego no te vea como un hermano, y tal vez te tenga que aplicar las reglas de juego como cualquier jugador y esto te cause un disgusto.

Perdón Amigo mío, porque la amistad y las convivencias son muy placenteras, pero cuando soy árbitro y tu jugador, esa amistad queda a un lado dentro del terreno de juego, porque debo imponer la imparcialidad;  sabes, me preocupa que tal vez una mala decisión de mi parte no seré ya más tú amigo.

Por último ustedes personas que fungen como porras perdón;  porque soy árbitro, se que sus frustraciones laborales y de familia no las puedan desahogar, pero ¿qué culpa tengo yo por ser árbitro y se tengan que desahogar  conmigo?, quiero decirles que tengo más valor que ustedes, porque también como ustedes tengo problemas, y que mi desempeño dentro del terreno de juego es ser el buen Juez, que al igual que ustedes soy un ser razonable que tengo defectos y virtudes, yo disfruto mi trabajo siendo orgullosamente ¡ÁRBITRO!

Gracias mi Dios por permitirme ser un Juez a una leve similitud, sé que no soy digno, pero ¡soy ÁRBITRO!

 

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