Una vez más buscan salvar los Juegos

No es la primera vez que la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) afronta el peligro de que los Juegos Centroamericanos y del Caribe no se lleven a cabo.

Antes de la renuncia de Panamá a organizar la justa regional en 2022 tras el retiro del apoyo económico de su gobierno por la pandemia del coronavirus (Covid-19), ha habido otras ocho ocasiones que la continuidad de la justa regional se ha puesto en jaque.

De hecho, esta es la segunda ocasión que Panamá se ve imposibilitada de cumplir con el compromiso contraído.

Sin embargo, en los 94 años de su historia, la Odecabe siempre ha logrado identificar otras alternativas para la celebración cada cuatro años de los juegos más antiguos del planeta, que solamente fueron interrumpidos en 1942 debido a la Segunda Guerra Mundial.

El historiador deportivo Carlos Uriarte detalló las siete ocasiones en que los Juegos peligraron por desastres naturales, problemas económicos y políticos o de otra índole, pero que luego fueron rescatados.

1934: un fuerte terremoto sacudió a la ciudad de San Salvador, en El Salvador, provocando que no se pudieran celebrar en la fecha prevista. Los organizadores solicitaron una prórroga que le fue aprobada y lo celebraron entre marzo y abril de 1935.

1942: la ciudad de San José, Costa Rica, renunció a la sede “tres meses después que le fuera otorgada”, comentó Uriarte. Barranquilla, Colombia, aprovechó su condición de suplente para celebrarlos en 1946. Poco después de la guerra.

1950: Panamá superó a México para ser sede en 1954, pero en 1952 anunciaron su indisponibilidad por lo que Ciudad de México salió al rescate un año antes, en 1953.

1958: la Odecabe tuvo que mover la fecha prevista para este año debido a la situación política en Caracas, Venezuela. Se jugaron en enero de 1959, seis meses antes de los terceros Juegos Panamericanos de Chicago.

1962: la sede fue otorgada a Puerto Rico, pero el gobierno del entonces gobernador Luis Muñoz Marín no endosó la candidatura. Jamaica asumió la sede, “siendo la única ocasión que un país del Caribe inglés montaba la justa regional”, indicó Uriarte.

1982: estaban programados para celebrarse en Mayagüez, Puerto Rico, pero el gobierno del entonces gobernador Carlos Romero Barceló retiró el apoyo económico. La Habana, Cuba, salió al rescate organizándolos “en tiempo récord de 14 meses”, según reseño Uriarte.

1990: México salió nuevamente al rescate ya que la ciudad-sede de Cartagena, Colombia, no pudo con el presupuesto asignado pasándole el batón a Guatemala, “que también tropezó abandonando su intención en 1989”, dijo. “Los mexicanos los organizaron en menos de un año”.

2018: la Odecabe le había otorgado la sede a Quetzaltenango, Guatemala, pero los organizadores desistieron y abrieron un nuevo proceso donde eligieron a Barranquilla, Colombia.

“México, que tradicionalmente ha rescatado los Juegos en varias ocasiones, en estos momentos se ve un poco lejano que lo puedan hacer, más cuando su gobierno no apoyó la candidatura para que la ciudad de León, en Guanajuato, se presentera como candidata para los Juegos de 2026, en los llamados Juegos de los 100 años”, comentó Uriarte en su página Editorial Deportiva Caín.

“Esperemos que se encuentre una alternativa, con unos Juegos diferentes, quizás con menos deportes, menos atletas y con presupuestos controlados dentro de la realidad que todos vivimos”, concluyó.

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