Israel quiere competir en el Tour2018

Tomado del Diario El País

Israel pone toda la carne en el asador para dar la campanada y conseguir que el Israel Cycling Academy -el único equipo ciclista profesional del país- sea invitado a participar en la próxima ronda del Giro de Italia, que en su edición 2018, partirá de Jerusalén.

No es un equipo ciclista al uso, puesto que lo integran corredores de 16 nacionalidades y diferentes confesiones religiosas -judíos, cristianos y musulmanes- y además se presenta como “el equipo más diverso del mundo”, sin ánimo de lucro que pretende crear escuela en Israel, tender puentes entre culturas y promover la paz a través del deporte.

Para ello, han fichado a conocidos profesionales del ciclismo y jóvenes promesas que por primera vez se han reunido en Israel, donde durante la última semana estuvieron conviviendo como parte de un programa para fomentar la cohesión del grupo en el que, además de visitas turísticas, han dormido varias noches en el desierto.

Entre ellos, se encuentran los españoles José Manuel Díaz (22 años) o el veterano, Rubén Plaza (37), recientemente fichado para liderar el equipo. “Me pareció un gran proyecto para el final de mi carrera profesional porque además de correr en el equipo, me permite volcar mi experiencia en chavales que están empezando”, asegura Plaza a El País. Camina con dificultad porque “las marchas de estos días por el desierto me han dejado los pies llenos de ampollas”, admite.

El que fuera bicampeón de España en Ruta en 2003 y 2009 aspira a ser el baluarte del equipo israelí en la próxima edición de la Corsa Rosa. “El Giro es una competición muy dura. Para afrontarla hace falta algo más que ilusión y yo creo que este equipo está preparado. Tenemos grandes especialistas como Kristian que podrían hacer muy buen papel”, explica Plaza.

Se refiere al sprinter italiano Kristian Sbaragli, el último en sumarse al proyecto, que acaparó las portadas de la prensa en el pasado Giro al resultar levemente herido por un espectador que chocó contra él mientras trataba de hacerse un selfie en la quinta etapa de la competición italiana.

Como Sbaragli, Rubén Plaza se incorporó recientemente al grupo fundado en 2014. A pesar de ser un equipo israelí, la sede central está en España, concretamente en Girona, donde entrenan y residen la mayoría de los corredores y el cuerpo técnico. “Girona es la Meca del ciclismo por eso la elegimos”, explica Sylvan Adams, copropietario del equipo.

Reconoce que el objetivo a largo plazo es ilusionar a los jóvenes israelíes y crear afición en un país donde, hasta ahora, no se había prestado mucha atención a este deporte. “Tenemos una oportunidad única en 2018 con la partida del Giro desde Israel y queremos aprovecharla por eso hemos aumentado considerablemente el presupuesto”, asegura Adams. No quiere dar cifras, pero a nadie se le escapa el alto coste de reforzar un equipo “ad hoc” para lograr entrar en la ronda italiana.

Si finalmente reciben la ansiada invitación del Giro, tan sólo ocho corredores de los 24 que forman parte del Israel Cycling Academy, podrán acudir a la cita. “Está claro que, si todo sale según lo previsto, Rubén Plaza y Kristian Sbaragli estarán”, confirma el español Óscar Guerrero. Guerrero es uno de los cinco directores con los que cuenta el equipo.

La dirección también es fiel reflejo de esta particular torre de Babel. Junto a Guerrero, un francés, un italiano, un checo y un finlandés serán los encargados de llevar esta ambiciosa empresa a buen puerto. El cuerpo técnico tiene bastante claro quiénes serán los ocho agraciados pero Guerrero, que sonríe maliciosamente ante la pregunta, prefiere ser cauto y no desvelar más, al menos hasta que, en enero, sepan ya oficialmente si participarán en la Corsa.

Otros corredores del equipo, como el jienense José Manuel Díaz, no albergan esperanza de estar entre los elegidos, pero a pesar de ello, se muestran ilusionados por formar parte de un proyecto que les ha llevado este jueves a recibir de manos de Chemi Pérez, hijo del fallecido presidente Israelí Simón Peres, el diploma que les acredita como “Embajadores por la Paz”.

“No creo que esté ya preparado para correr en el Giro pero, aunque al principio tenía mis reservas de dar el salto a la arena profesional desde un equipo desconocido, lo que encontré me sorprendió muy gratamente.

Es un proyecto serio donde no han escatimado a la hora de fichar profesionales del ramo y eso se nota desde el primer momento”, dice Díaz aún con su diploma de embajador por la paz en la mano. Un honor que el Centro Peres por la Paz otorga a quienes trabajan por tender puentes entre culturas ya sea desde la educación, la innovación, el deporte o cualquier otro ámbito.

Todos son conscientes de que el Giro puede darles el empujón que necesitan y por eso trabajan contrarreloj. “Un equipo tan diverso requiere un gran esfuerzo logístico. Aunque la temporada comience a partir del 15 de enero, en dos semanas nosotros ya empezaremos a rodar. Nos dividiremos en tres grupos.

Unos empezarán a entrenar en Argentina, otros en Australia, y yo me encargaré de los que lo hagan en España, de ahí que también hayamos pasado de ser dos directores a cinco”, cuenta Guerrero.