Europa donde el fútbol vuelve poco a poco a la actividad

Desinfectando balones en el regreso de la Bundesliga (SASCHA SCHUERMANN / AFP)

Agencia AFP

Siguiendo los pasos de la Bundesliga alemana, el fútbol vuelve poco a poco en diferentes países de Europa, casi siempre a puerta cerrada, excepto en Hungría, donde los hinchas tienen permitida la entrada a los estadios.

Hinchas de plástico en Polonia, público virtual en Dinamarca, ‘auto-cines’ en la República checa y un título del Estrella Roja en Serbia: esta es la postal de un fin de semana de fútbol en la era del coronavirus.

. Regreso de los hinchas en Hungría

Cánticos, repique de tambores y la emoción que recorre las gradas cuando el balón se acerca a las porterías: tras dos meses sin espectadores, los recintos deportivos reabrieron sus puertas en Hungría, primer país de Europa a autorizar el regreso de los aficionados en las tribunas.

A condición de que solo una fila de cada dos y un asiento de cuatro sean ocupados.AFP / ATTILA KISBENEDEKUna aficionada que lleva una máscara de protección facial DVTK desinfecta sus manos antes del partido de fútbol del campeonato nacional DVTK contra Mezokovesd en el estadio DVTK de Miskolc, Hungría, el 30 de mayo de 2020, en medio de la pandemia de coronavirus.

“Respetaremos las reglas porque podría haber de nuevo partidos a puerta cerrada si nos equivocamos”, aseguró Richard Kovacs, de 36 años y uno de los 2.255 espectadores que presenciaron en directo el partido del Diosgyor ante el Mezokovesd.

“Lo que nos preocupa es saber si vamos a ganar o perder, no la epidemia”, dijo por su parte Gabor Lengyel, de 41 años, lo que prueba que el fútbol, y por lo tanto la vida del hincha, comienza a retomar su curso normal.

. Aficionados de plástico en Polonia

Polonia imitará a Hungría a partir del 19 de junio, con el regreso del público a los estadios, que estarán limitados al 25% de su capacidad.AFP / JANEK SKARZYNSKITomas Pekhart, del Legia Warszawa, celebra después de marcar un gol durante el partido de fútbol entre el Lech Poznan y el Legia Warszawa en la primera liga de fútbol polaca, el 30 de mayo de 2020 en Poznan.

A la espera de que llegue ese momento, el campeonato se reanudó el viernes a puerta cerrada y los ultras polacos, de los más ruidosos del continente, se adaptan a la situación. Los del Pogon Szczecin, e la frontera con Alemania, organizaron un pasillo de honor en el trayecto al estadio: cada 10 metros, un hincha blandía una antorcha encendida, según un vídeo difundido por Twitter.

El domingo, el Lechia Gdansk contaba con el apoyo de unos hinchas particulares para enfrentarse al Arka Gdynia: 200 fotos de aficionados impresas en placas de PVC fueron colocadas en las tribunas.

Una presencia “plástica” que cuesta 75 zlotys (18 dólares). Sus propietarios pueden recuperar su foto después del partido… firmada por su jugador preferido.

. ‘Auto-cines’ checos

Para la segunda jornada del campeonato checo desde el parón forzoso por el coronavirus, el vigente campeón, el Slavia de Praga, goleó el sábado al Jablonec 5-0 en su Eden Aréna vacío.AFP / Michal CizekLos aficionados al fútbol del Sparta de Praga ven el partido de fútbol entre el Sparta de Praga y el Viktoria Plzen Liga Checa de la Fortuna desde sus coches en un autocine mientras la liga de fútbol checa se reanuda en medio de la pandemia del coronavirus COVID-19 en Strahov el 27 de mayo de 2020 en Praga.

En realidad, los jugadores locales no estuvieron solos, ya que en las gradas se colocaron unos 500 retratos de hinchas, que pagaron 500 coronas (20,6 dólares) por su “presencia”. La mitad de esta cantidad se destinará a los equipos de la academia del Slavia.

Mejor aún, el Sparta de Praga y el Viktoria Plzen organizaron el miércoles una proyección de los partidos de sus equipos en unos ‘auto-cines’.

“Vi esta oportunidad en las redes sociales y un amigo y yo compramos entradas y hemos venido. Es muy diferente, no gritamos y echamos de menos el estadio, es imposible sustituirlo”, aseguró a la AFP Petr Svoboda, un fan del Sparta que asistió, vestido con la camiseta de su equipo, a la derrota (2-1) del Sparta.

. El Estrella Roja campeón

Pese a su reputación y a la posibilidad de celebrar un título, el primero que se entrega tras la reanudación del fútbol en Europa, los bulliciosos hinchas serbios se mantuvieron discretos en el regreso de los partidos, el viernes a puerta cerrada.AFP / Andrej ISAKOVICLos jugadores del FC Rad llevan máscaras protectoras en el banquillo antes del partido de fútbol entre el FC Rad y el FC Crvena Zvezda (FC Estrella Roja) en el estadio “King Petar I” de Belgrado el 29 de mayo de 2020.

El partido de la jornada enfrentó el viernes al Rad de Belgrado contra el Estrella Roja, que si ganaba se aseguraba matemáticamente el 31º campeonato de su historia.

Con las gradas vacías, el suspense duró poco, ya que el equipo rojiblanco se impuso por un claro 5-0.

La situación fue diferente en los alrededores del estadio del Estrella Roja, donde un centenar de ultras recibió a los nuevos campeones con bengalas y aclamaciones hacia el entrenador, el exjugador del Inter Dejan Stankovic, quien tomó un megáfono para compartir su júbilo con los seguidores.

. Público virtual en Dinamarca

Tras 80 días de suspensión, el campeonato danés se reanudó el jueves con un encuentro sin público entre el AGF y el Randers, en Aarhus, la segunda ciudad del país, que se saldó con un empate a un gol.

La víspera, el club local invitó a sus aficionados a colocar pancartas, banderas y carteles de apoyo en las gradas y como sucedáneo de la fiesta que podría haber habido en este encuentro entre los dos grandes rivales de Jutland (oeste).

Con unos amigos, Liva Hansen, una fan del AGF de 28 años y miembro de una peña de animación, siguió el partido por televisión y… en la aplicación de videoconferencias Zoom, en compañía de un público virtual de ¡30.000 personas!

La imagen fue difundida a través de las pantallas gigantes del estadio. “Sin duda, ayudó”, aseguró al tabloide Ekstra Bladet el entrenador del AGF, David Nielsen. “Se ha creado un pequeño ambiente alternativo, especial 2020”.

“Es una buena solución, pero evidentemente hubiese preferido estar en las gradas”, admitió Liva. “Está bien el poder ver a otros aficionados y ver sus reacciones, ¡tanto las buenas como las malas!”.