Con y sin avales

En las últimas semanas nos hemos dado cuenta que el  país ya cuenta con una gran cantidad de eventos deportivos masivos, cosa que en la década de los 80 y mediados de los 90 no se daban tanto, hasta que empezaron a salir personas entusiastas que ayudaban a que los costarricenses contaran con algún buen pretexto para  realizar actividad física.

Para algunos de estos entusiastas este tipo de actividad  se ha vuelto un negocio,  cosa que no veo mal, en vista que él mundo requiere de contar con empresas que realicen este tipo de actividades que ayudan  al ser humano a tener alternativas para poder sanear su cuerpo y  dejar atrás el estrés.

Este tipo de actividades según la ley7.800 de ICODER deben ser reguladas por las autoridades de salud, seguridad, municipalidad tránsito y la federación correspondiente para que las cosas sean ordenadas e incluso, se debe contar con avales de están entidades y se está en la obligación de dotar de un porcentaje de la inscripción a dicha federación que corresponda.

Las federaciones utilizan este dinero para financiar sus programas de selecciones nacionales y así poder desarrollar talentos de escasos recursos para luego poder ver algunos de ellos representando al país en Mundiales, Juegos Olímpicos  y otros torneos internacionales, pero parece que este dinero desaparece a pasos agigantados, en vista que no existe asidero legal para obligar a que estos empresarios cumplan con su responsabilidad.

El proyecto para que se obligue a esto señores a cumplir con su responsabilidad descansa en los archivo del Consejo Nacional de Deportes, cada vez que se toca, siempre para ellos, hay otros temas que tienen prioridad en la mesa y el tema se olvida.

No entiendo como la gente que participan en estos eventos no pregunta cuando se inscribe si tiene aval o no, que incluye, que frutas me dan que otros premios o incentivos tiene, y otras cosas de las que tienen estos señores que hacen carreras deben de darles, somos muy ingenuos, y es por eso cuando no pasa algo si nos acordamos que tenemos derecho y deberes.

Un evento sin aval no garantiza nada, ya que los representantes de las federaciones  son los fiscalizadores de sus derechos y de que todo esté en orden, al no tener aval nos atenemos a lo que el organizador  imponga su ley y corremos el riesgo que si nos pasa algo seamos llevados a la clínica en carro de algún amigo o familia y al rato te salvas.

Siempre que vemos a los nuestros participando en eventos internacionales y no los vemos ganar lo primero que decimos es qué malo, pero cuanto he aportado yo para este individuo  sea mejor, la mejor manera es participando en evento que tengan aval y así no permitimos que ese dinero que parte suyo  no se quede el bolsillo de los vividores que solo piensan en beneficiarse él y unos pocos done el atleta nacional no está en sus planes.